Yo era empleada de una empresa grande que tuvo la mala suerte de entrar en cesación de pagos por la situación económica del país. Mi rol era el de vicepresidenta y y muchos empleados, mal asesorados, me demandaron injustamente. Incluso en algunas causas me notificaron la demanda donde ya no vivía y los juzgados me consideraron rebelde por el mal accionar de los reclamantes.
Fue una situación sumamente angustiante, pero después del primer paso (asesorarme) me quedé mucho más tranquila. Gracias a Gabriel y el equipo de colegas que ayudó, no solo pude defenderme exitosamente, sino que también logré que se declararan nulas las causas donde se habían incumplido las formas legales para notificarme.