Trabajé varios años como profesor de inglés en una escuela privada, pero todo cambió cuando empecé a reclamar por nuestros derechos. Me involucré con el gremio y traté de explicarles a mis compañeros que no era justo cómo nos liquidaban los salarios.
Después de la última audiencia de conciliación, la gerenta me despidió con causas falsas para no pagarme nada. Fue un golpe muy duro. Gracias a Gabriel y al trabajo que hicimos juntos, logramos demostrar que me habían discriminado y obtuve no solo la indemnización por despido, sino también una reparación especial por lo que sufrí.
Gracias Gaby! por el apoyo en todo momento.