Trabajé más de 30 años en una empresa de químicos, y cuando cerró, me despidieron sin pagarme nada, diciendo que por ser gerente cobraba honorarios y no me correspondía ninguna indemnización. Pero la justicia reconoció que había una relación laboral con la empresa y no solo me pagaron la indemnización, sino también un resarcimiento especial por todo el perjuicio que sufrí.

Trabajamos con Gabriel codo a codo durante todo el proceso, y además de su preocupación por mi como persona, lo que más me impactó fue su gran amor por los animalitos.