Formalizar un contrato de alquiler no es solo un trámite. Es un paso clave que debe ser realizado por un abogado para evitar problemas futuros y proteger tus derechos de manera efectiva. Acá te explico por qué.
Alquilar un inmueble, ya sea como inquilino o propietario, implica mucho más que un simple acuerdo verbal o un formulario estándar. Es fundamental contar con un contrato redactado por un abogado, que garantice que las condiciones sean claras, legales y ajustadas a tu situación particular. Aunque los corredores inmobiliarios puedan conocer mucho sobre propiedades, no están calificados para confeccionar contratos jurídicamente sólidos. Usar modelos genéricos que no consideran las particularidades de cada caso puede generar lagunas legales y problemas graves si alguna de las partes no cumple.
Imagínate esta situación: el inquilino deja de pagar o el propietario incumple con arreglos esenciales. Si el contrato no está bien redactado, puede ser complicado reclamar tus derechos y obtener soluciones rápidas. Por eso es vital prevenir estas consecuencias con un documento claro y adecuado.
¿Cómo trabajamos para evitar estos problemas?
- Pactamos una reunión inicial: Te ofrezco una entrevista virtual para entender tu situación y los objetivos del alquiler, ya seas propietario o inquilino. Este es el momento ideal para despejar dudas y aclarar tus necesidades específicas.
- Redactamos el contrato ajustado a tu caso: Con toda la información en mano, elaboro un contrato legalmente sólido que contemple las particularidades de tu situación. Aseguro que cada cláusula esté pensada para protegerte en caso de incumplimientos o disputas.
- Asesoramiento integral: Además de confeccionar el contrato, puedo orientarte sobre las cuestiones tributarias que muchas veces se pasan por alto y son esenciales para evitar sanciones legales.
En el margen de esta página podés leer historias de personas que se decidieron a hacer las cosas como corresponde. Sus testimonios muestran que, aunque este camino pueda parecer distinto al convencional, es fácil, seguro y te garantiza tranquilidad.
No te sometas a firmar contratos sin tu abogad@.
Recordá que nunca está todo dicho y que siempre hay caminos para proteger tus intereses.